A través de un memorando de seguridad nacional, la Casa Blanca ordenó a la Armada desmantelar el sistema electromagnético de lanzamiento en sus nuevos buques para volver a la tecnología tradicional. La medida, resistida durante años por los mandos militares, costará miles de millones de dólares y obligará a rediseñar un portaaviones cuya construcción ya está avanzada al 50%.

