Tiene 22 años, tres discos editados y un recorrido que ya incluye salas llenas y escenarios compartidos con Fito, León Gieco y más leyendas del rock nacional.Su infancia entre partituras y la obsesión por Michael Jackson, el refugio compositivo de la pandemia y la mirada crítica sobre la era digital de un artista que elige los teatros para armar comunidad.

