La encomienda había llegado por la mañana a un centro de neurorrehabilitación del barrio Abasto, en Rosario. Y estaba dirigida a Gabriel Dobkin, presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) de esa ciudad. La Brigada de Explosivos estuvo más de seis horas hasta que lograron hacer una detonación controlada del misterioso envío.

