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Aplausos para los andaluces

Ayer contábamos en estas páginas las dos ocasiones en las que el Córdoba ha logrado vencer en La Romareda, ante el Zaragoza. La última ocasión fue en el año 2015, con gol de Pedro Ríos para firmar el 0-1 final. Para la anterior, sin embargo, hay que retroceder hasta el domingo 21 de octubre del 1962, cuando un Real Zaragoza que empezaba a labrarse un porvenir que le llevaría a las más altas cotas en esa década (cuando se adjudicó dos Copas del Generalísimo y una Copa de Ferias) recibía a un Córdoba que se estrenaba en Primera División.

El equipo blanquiverde se había fundado solo ocho años antes pero ya pisaba los estadios de la máxima categoría. Los cordobesistas más veteranos recordarán nombres de la alineación de aquel día en La Romareda, como Simonet, Mingorance, Juanín o Soler, este último autor de dos tantos aquel domingo.
El lunes no se imprimía Diario CÓRDOBA y lo hacía en su lugar la Hoja del Lunes, pero el martes este periódico tituló con el «meritorio triunfo del Córdoba en Zaragoza». Aunque el 1-3 no llegó a gesta, sí que fue un gran partido del Córdoba coronado por tres puntos que no se volverían a sumar hasta 53 años después.

El ambiente en las gradas de La Romareda era, según el redactor Carlos Oterino, que envió la crónica por teléfono, «de optimismo», ya que en la jornada anterior el Zaragoza había vencido en Riazor al Deportivo de la Coruña. De hecho, al inicio de la crónica se aseguraba que los maños «esperaban un triunfo fácil» ante el Córdoba. Nada más lejos de la realidad. Empezaron ganando los locales, eso sí, cuando en el minuto 14 «un centro medido de Miguel lo remató impecablemente de cabeza Marcelino, jugándose el tipo». El portero cordobesista, Benegas, «nada pudo hacer por retener el balón». La táctica «defensiva pero elástica» del equipo entrenado en aquel entonces por el argentino Roque Olsen cambió a una más ambiciosa, una vez el Córdoba estaba por debajo en el marcador y necesitaba de una reacción.
Homar avisó en el primer cuarto de partido, pero el empate no llegó hasta el 38’, cuando Soler aprovechó «un fallo garrafal» del zaragocista Santamaría para «con toda la tranquilidad del mundo, llevar el balón al fondo de la red».

Tras el descanso, un nuevo desacierto de Santamaría, «que tuvo una tarde sumamente desacertada», permitió que Homar cruzase el balón y Soler recogiese la pelota para anotar su segundo tanto y darle la vuelta al marcador. Marañón puso el definitivo 1-3 para deleite de los cordobesistas e indignación de la hinchada local. En aquel momento, y con 40 minutos aún por disputarse, la grada de La Romareda rompió en «un flamear de pañuelos» en protesta por el juego del Zaragoza. De hecho, según el cronista, los aficionados zaragocistas llegaron a «aplaudir a los andaluces», en un domingo para el recuerdo en el Córdoba, que salió de La Romareda, en su campaña debutante en Primera, aplaudido por una afición maña que apreció su buen juego. «El Córdoba ha causado una excelente impresión en esta visita a La Romareda, mostrándose rápido, conjuntado y con un excelente dominio del balón». La crónica se centró en Homar, «que ha sido una de las figuras del bando andaluz».

Eran otros tiempos, otro fútbol. Tiempos mejores en el Zaragoza y en el Córdoba, acostumbrados ahora a navegar por las turbulentas aguas de la Segunda División. Esta noche, a las 20.30 horas, ambos equipos tratarán de ganar para ir saliendo del fondo de la clasificación y comenzar a soñar con nuevas épocas de esplendor.

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